Declaración de Bogotá

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Bogotá, República de Colombia, a 7 de marzo del 2008

Foto declaracion de bogota.jpg

En el marco de la primera Consulta Latinoamericana sobre el uso de las Escrituras en Idiomas Vernáculos, efectuada del 2 al 7 de marzo en esta ciudad, contando con la participación de 139 asistentes de 13 países de América Latina, incluyendo miembros de 29 grupos étnicos y diferentes organizaciones misioneras e iglesias, expresamos lo siguiente:


Tras esta reunión histórica, los participantes acordamos publicar el texto de la Declaración de Bogotá, basado en las reflexiones vertidas en esta consulta, para ser distribuido, expuesto, leído y comentado en las diversas esferas de la iglesia latinoamericana y sirva de referencia para el trabajo misionero entre los pueblos étnicos, reconociendo que aún estamos construyendo nuevos caminos de colaboración en la realización de un trabajo más efectivo en el Espíritu de Jesucristo para la extensión del Reino de Dios.


Nuestro interés primordial como organizaciones misioneras, iglesia hispana y de habla indígena es poner la palabra de Dios en las lenguas vernáculas de nuestra América Latina, ya que reconocemos que es un mandato bíblico que se anuncie el evangelio de Jesucristo y se hagan discípulos a todas las etnias.


A la fecha, se ha logrado traducir y publicar en las lenguas vernáculas: Nuevos Testamentos, Biblias completas, porciones bíblicas y existen otras traducciones en proceso.


Reconocemos que en el pasado no hemos valorado suficientemente el trabajo de traducción y a los traductores. Tampoco se ha hecho un esfuerzo suficiente para impulsar la lectura, el estudio y la distribución de las Escrituras en los idiomas vernáculos.


Considerando que nuestro interés es realizar un trabajo en conjunto que responda a las necesidades reales de los pueblos étnicos de América Latina y reconociendo que hasta ahora no hemos trabajado lo suficientemente unidos, es necesario que tengamos la humildad de aceptar que debemos trabajar como el cuerpo de Cristo que somos, para vivir plenamente el deseo del corazón de Jesucristo expresado en Juan 17:21 “Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste”.


Consideramos que la traducción de la Biblia en lenguas vernáculas ha traído un impacto en el aspecto sociocultural, en la preservación y desarrollo de las lenguas, en el surgimiento de la iglesia y liderazgo autóctono, en la solidez doctrinal y en el desarrollo de diversos materiales.


Consideramos que hasta ahora la metodología en la educación teológica para la formación de líderes, pastores y misioneros no ha respondido a la diversidad cultural y lingüística de la iglesia y los pueblos étnicos de América Latina. Por lo tanto, sugerimos que se trabaje en la creación de modelos de capacitación según la necesidad de los campos.


Consideramos que en muchas ocasiones se han hecho planes y proyectos desde una perspectiva externa y no se ha tenido la sensibilidad de ir al campo para investigar y concertar con la iglesia indígena cuales son sus necesidades reales y ver qué es lo que Dios está haciendo entre ellos. No se ha respetado al liderazgo autóctono y han sido objetos y no sujetos de su propia historia, esto ha causado un dolor silencioso que ha resultado en un aislamiento en muchas relaciones.


Considerando que somos parte de la Iglesia de Jesucristo en América Latina y que estamos enviando misioneros a otras culturas y pueblos del mundo. Reconocemos que si no hacemos los cambios necesarios en la forma de realizar misiones entre los pueblos étnicos de América Latina, estaremos repitiendo modelos misioneros inapropiados en otros pueblos del mundo.


Por todo lo anterior hacemos la siguiente Declaración:

� Declaramos que es necesario trabajar coordinadamente como organizaciones misioneras, iglesias y líderes indígenas haciendo un llamado a la Iglesia Latinoamericana para trabajar, tomando en cuenta las características y necesidades particulares de cada grupo étnico.


� Se recomienda que se predique solamente el evangelio de Jesucristo proyectando una iglesia autóctona, evitando toda forma de imposición cultural. También que se motive al canto, la oración y el estudio de la Palabra de Dios en la lengua materna.


� Asumimos la responsabilidad de impulsar y hacer uso de las Sagradas Escrituras en las lenguas vernáculas de nuestros pueblos indígenas de Latinoamérica, echando mano de todos los medios posibles para que la Palabra de Dios cumpla su propósito.


� Que es necesario cultivar nuestras relaciones como hermanos en la fe, respetando nuestras diferencias étnicas, lingüísticas (incluyendo idiomas de señas), culturales, sociales y denominacionales. Evitaremos la discriminación para que se cumpla la voluntad de Cristo de amarnos los unos a los otros.


� Que es necesario asumir paulatinamente la responsabilidad de concientizar, movilizar y animar a la Iglesia Latinoamericana para responder a la necesidad de coordinar y apoyar en la formación y sostenimiento de los traductores, promotores, pastores, líderes y obreros a los grupos étnicos.


� Trabajaremos concientemente de manera conjunta en la creación y formación de modelos de capacitación integral para los obreros y misioneros transculturales que respondan a las necesidades reales de la iglesia autóctona, brindándole la acreditación y reconocimiento necesario.


� Sugerimos que todo proyecto externo sea consultado al liderazgo local y sea desarrollado de una manera coordinada.


� Fomentaremos una red Latinoamericana para un trabajo unido en pro del desarrollo de la iglesia y el uso de las Escrituras en lenguas vernáculas.